jueves, 8 de marzo de 2012

Chau, nunca adios!

Fue rara la noticia. Era mi primera vez en esa situación y como toda primera vez las sensaciones fueron ambiguas.
Lágrimas de angustia y alivio. No se porque algo que me había costado mucho se desvanecía frente a mí y cierto lado inconsciente se reía.
No hubo abrazos ni despedidas. Caminé tranquila, como supe caminar otras veces.
Siguieron cayendo lágrimas de lo que se dejaba atras. Mi primer ámbito laboral desde la llegada a la gran ciudad. Fué dificil mantenerse. Fué divertido, ameno y hasta me atrevo a decir que fue "divino" encontrarse allí.
Ahora me digo que lo bueno fueron los pequeños momentos. Grandes enseñanzas. Voy a gritar a los cuatro vientos que fueron magnánimas las enseñanzas!
Hay personas en la vida que se cruzan en tu camino para darte luz, amor, paz, sabiduría, dulzura, amistad. Todo eso que falta en el mundo, yo lo tenía todos los días a mi lado.
Pasé dias riendo, hablando, especulando sobre vampiritos y frases alborotadas.
Son personas que uno lleva en el corazón, mas alla de la vida y de los desencuentros. Mas alla de los caminos y las decisiones. Son eternos seres llenos de positivismo que llegan a tu vida para enseñarte todo lo que vale.
No hay tiempo aqui, no se trata de una linea recta. Se trata de virtudes, de respirar y llenarse los pulmones de ilusiones, de sueños y matices de esos que el mundo material no tiene idea. Son esas personas que ven arte en la vida misma, en la que se divierten y viajan sin tener que pisar un transporte.
Gracias a la vida por haber cruzado los cáminos y ojalá la vida misma nos vuelva a encontrar miles de veces (como anoche).

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